Cómo cuidar el medio ambiente con estos consejos

El cuidado y la protección del medio ambiente es tan fundamental como imprescindible. Descubre cómo puedes hacerlo con estos consejos sencillos y útiles.

Trucos para cuidar el medio ambiente
Cuidar del medio ambiente es importante tanto para la naturaleza como para nosotros y el resto de seres vivos. | Foto: Istock

Cuidar el medio ambiente, es cierto, se trata de algo que, en realidad, está en manos de todos. Y, por eso, debemos hacer nuestro mayor esfuerzo para cuidar el mundo en el que vivimos, porque al cuidar nuestro planeta, nos estamos cuidando a nosotros mismos. 

Como manifiestan muchos especialistas, es cierto que existen muchas cosas que podemos hacer a la hora de mejorar nuestra propia calidad de vida, para vivir principalmente en armonía con el resto de las especies y, sobre todo, para asegurar los recursos del planeta, no solo para nuestra generación, sino también para las que están por venir.

Y es que, juntos, haciendo nuestra parte (y lo que a fin de cuentas nos toca), podemos hacer del mundo un lugar mucho mejor.

Lleva tu bicicleta para ser más ecológico

 

A menos que se trate de uno de los nuevos vehículos eléctricos que se venden desde hace algún tiempo, todos sabemos que llevar un coche no es que sea muy ecológico que digamos.

Por lo tanto, lo mejor es optar por una bicicleta bien bonita, dado que, pedalear, pasa a convertirse en una de las formas más económicas y prácticas de moverse a diario, lo que nos permite, por ejemplo, evitar atascos de tráfico, tomar aire fresco y, además, practicar deporte, ¡a la vez que limitamos al máximo la contaminación del aire!

Cada viaje tiende a convertirse en un agradable y pequeño paseo, sobre todo si vivimos en una ciudad repleta de carriles bici. 

No hay excusa, sobre todo cuando sabemos que un ciclista ingiere menos dióxido de carbono que un automovilista, principalmente porque los distintos contaminantes suelen concentrarse en el habitáculo de los vehículos (¿lo sabías?).

Eso sí, para distancias largas, o en días donde exista lluvia intensa, lo ideal es hacer un uso compartido del automóvil, lo que también será de muchísima ayuda a la hora de limitar su impacto, incluso aunque llevemos nuestro propio coche.

Opta por comer orgánico para ser más verde

 

Desde la alimentación también podemos hacer mucho. Es más, es posible limitar su impacto ecológico, incluso directamente desde la cocina, o incluso desde nuestro propio plato (es decir, con lo que comemos cada día).

Y es que, como coinciden en señalar algunos estudios, los alimentos y productos de origen orgánico suelen ayudar a cuidar y mejorar el medio ambiente, aunque es verdad que continúan siendo un poco más caros que otros. A pesar de ello, debido a la demanda cada vez más creciente, la mayoría de los precios han bajado bastante.

Además de ser mucho mejor para el planeta, la agricultura orgánica proporciona nutrientes adicionales al eliminar sustancias nocivas. Y, como ha señalado algún que otro estudio científico, es cierto que contienen más vitaminas, minerales y antioxidantes, sobre todo si comparamos las versiones orgánicas de una fruta o una verdura convencional. 

Este tipo de productos y alimentos provienen de una agricultura verdaderamente natural, o que significa que, durante el proceso de cultivo, no se han utilizado pesticidas ni fertilizantes, ni tratamiento a base de ionizadores. 

Además, para ser aún más responsables, es igualmente interesante escoger frutas y verduras de temporada, lo que ayudará a reducir su transporte. Más aún, es mejor intentar, en la medida de lo posible, favorecer a los agricultores y las tiendas locales, en lugar de supermercados y grandes superficies.

Reduce tu consumo para ser más ecológico

 

Tanto si hablamos de electricidad, como de agua, en realidad es lo mismo: para conseguir contribuir a cuidar el medio ambiente, y ser, en definitiva, mucho más ecológico, es de vital importancia reducir al máximo el consumo

En este sentido, la ecuación es bastante simple: cuanto más utilizamos fuentes de energía, más tendemos a contaminar. Por lo que, a menos que hayamos invertido en la instalación de unos cuantos paneles solares en nuestra casa, es aconsejable empezar por cosas algo más simples.

Esto supone, por ejemplo, evitar que el agua corra demasiado, pasar largos ratos bajo la ducha y tomar baños cuatro veces por semana.

Y lo mismo ocurriría con la electricidad. Es recomendable apagar la luz tan pronto como salimos de un cuarto o una habitación, apagar aquellos aparatos que en realidad no están siendo usados, invertir en electrodomésticos que ayudan a ahorrar energía y, finalmente, clasificar nuestros desechos.

Opta por un baño más ecológico

 

En el baño se debe evitar acumular residuos, y sustituir algodones desechables, por ejemplo, por toallitas que puedan ser lavables y, finalmente, reutilizables. También es posible incluso aprender a elaborar nuestra propia pasta de dientes, champú sólido o detergente en polvo, con la finalidad de limitar los tubos y envases de plástico al máximo.

Además, es recomendable evitar sustancias químicas que pueden terminar contaminando nuestro planeta, optando por el cuidado de la piel de forma orgánica. De hecho, además de ser mucho más respetuosos con el medio ambiente, protegemos nuestra piel, cabello y dientes.

Reemplaza los productos químicos de limpieza

 

Como manifiestan muchos expertos, es sumamente recomendable reemplazar los productos químicos de limpieza por otros más naturales, dado que en realidad son muy dañinos para el medio ambiente.

De hecho, prácticamente todos nuestros hogares pueden ser limpiados únicamente con jabón, bicarbonato de sodio, limón y vinagre. Y lo cierto es que nuestra piel también lo agradecerá.

Esto significa que, siempre que sea posible, es recomendable evitar la lejía, los limpiadores de pisos, los limpiadores de hornos y los limpiacristales… Existen alternativas mucho más naturales y ecológicas para cada uno de estos productos.

Cuidado con los productos tóxicos

 

Nunca viertas productos químicos y tónicos, aceite o pintura usada por el desagüe o por el inodoro, dado que tienden a contaminar muchísimo. 

Lo más recomendable es preguntar a nuestro ayuntamiento, o compañía de agua, cómo deberíamos reciclarlos. Además, el aceite se puede reciclar haciendo barras de jabón, teniendo muchos usos.

Utiliza recipientes de vidrio

 

En lugar de botellas y envases de plástico, especialmente las botellas de agua, trata siempre de usar recipientes de vidrio. Además, en lugar de comprar latas de refresco o de cerveza, es mucho más recomendable optar por comprar botellas, ya que pueden ser recicladas más fácilmente.

Y es que, aunque no lo sepas, también es necesario tener en cuenta otro detalle importante: las latas contaminan mucho.

Cierra el grifo del agua

 

Cada vez que nos cepillamos los dientes, nos afeitamos, nos lavamos las manos o, simplemente, nos encontramos en el baño, debemos cerrar el grifo del agua cuando no la estemos usando.

De esta manera conseguiremos ahorrar muchísima agua. Igualmente, como ya te hemos mencionado en algún que otro momento, es aconsejable pasar el menor tiempo posible en la ducha, con el grifo del agua abierto.

En el caso del baño, también es recomendable instalar un sistema de doble descarga en el inodoro, lo que ayudará a no desperdiciar tanta agua. Cada vez que tiramos de la cadena utilizamos alrededor de 10 litros de agua, pero en la mayoría de las ocasiones no es necesario usar tanta cantidad de litros.

Antes de poner una lavadora…

 

Siempre que vayas a poner una lavadora, tiende a colocar siempre la mayor cantidad de ropa posible. Esto te ayudará no solo a ahorrar tiempo y electricidad, sino también una enorme cantidad de agua, detergente y suavizante.

La importancia de reducir los desperdicios

 

Como ya te hemos explicado en algún que otro momento anterior, optar por elementos reutilizables en las tiendas de comida, supermercados y grandes superficies, así como platos, vasos, utensilios y bolsas pequeñas reutilizables se convierten en las mejores prácticas a la hora de reducir envases de todo tipo que pueden influir negativamente en la huella de carbono.

Algunos expertos aconsejan también, siempre que sea posible, optar por la compra de alimentos a granel, el reciclaje y el compostaje, como hábitos bien establecidos que, además, nuestros hijos podrán aprender a practicar fácilmente cuando sean más mayores.

Nunca dejes basura en la calle

 

Todo lo que ya no necesitemos debemos tirarlo en la basura. Si no es posible encontrar ningún cubo de basura adecuado, o incluso este se encuentra desbordado, debemos guardar nuestra basura hasta encontrarnos con la próxima papelera.

De hecho, si añadimos más basura a un cubo de basura ya de por sí repleto de cosas, es probable que termine cayéndose al suelo o echándose a volar. También es posible esperar a llegar a casa para tirarlo, sobre todo cuando debemos marcharnos en coche o no hemos encontrado otro cubo de basura cerca.

Recuerda que el plástico biodegradable y compostable no tienen cabida en la naturaleza. Se trata de un tipo de plástico que solo se descompone limpiamente en las distintas plantas industriales diseñadas específicamente para ello, con las proporciones adecuadas de calor, humedad, bacterias y oxígeno. 

En el caso de las colillas, los filtros de cigarrillos están hechos de acetato de celulosa, un tipo de plástico, por lo que ¡tampoco deberíamos tirarlas a la calle! Además del plástico, las colillas de cigarrillos también contienen muchísimas sustancias tóxicas, como metales pesados, nicotina y otras sustancias químicas, por lo que acaban siendo enormemente perjudiciales no solo para nuestra salud en sí, sino también para el planeta.

Evita la ropa sintética y / o compra un filtro para la lavadora

 

La ropa sintética tiende a liberar pequeñas fibras de plástico al medio ambiente cada vez que la lavamos en la lavadora. Y más de un tercio de la contaminación plástica presente en los océanos proviene, efectivamente, de la ropa. Por este motivo, es mejor evitar la ropa sintética.

Eso sí, también es posible la instalación de un filtro en la lavadora, o colocar la ropa sintética en una bolsa de lavandería especial, que ayuda a que ninguna fibra salga de ella cada vez que la lavamos.

Por otro lado, también se liberan menos fibras plásticas cuando utilizamos ciclos de la lavadora de menor duración, y cuando se llevan a cabo a menor temperatura (entre 20 a 30 º C).

Reduce al máximo los alimentos poco saludables o precocinados

 

Como ya te hemos explicado de forma rápida en un apartado anterior, curiosamente desde la alimentación podemos hacer muchas cosas. En el caso de los alimentos precocinados o poco saludables, además de contener muchos aditivos, colorantes y conservantes, suelen venir excesivamente envasados.

Muchos de estos envases terminan acabando en el suelo, en el mar o en el bosque, donde los desechos acaban acumulándose y dañan a los animales y, en definitiva, al propio medio ambiente en sí.

Lo mejor es usar alimentos y productos lo más naturales posibles, de temporada y de producción local, donde apenas ha habido transporte, con lo que se reducirán los costes, y las emisiones de CO2 al medio ambiente.

No uses aerosoles con CFC


Dado que este componente químico destruye la capa de ozono, contribuyendo al efecto invernadero, debemos evitar el uso de este tipo de aerosoles. ¿Lo mejor? Intentar siempre reemplazarlos con aerosoles o productos más naturales.


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