Frases de Octavio Paz y una breve biografía

La literatura latinoamericana, sin lugar a duda, está repleta de joyas y diamantes que hacen brillar y dejan muy en alto el talento del continente. Sin embargo, dentro de esta lista de autores brillantes y prolíficos, hay algunos que destacan con mayor relevancia y protagonismo, tal como lo hace el maravilloso Octavio Paz, baluarte de la literatura mexicana, el cual queremos señalar en el presente artículo, a partir de sus experiencias de vida y trayecto profesional, así como también revisando las propias frases de Octavio Paz, extraídas directamente de su trabajo.

Pocas plumas han sido tan talentosas y versátiles. Su recorrido profesional y artístico por la poesía y el ensayo, permitió a muchas personas poder deleitarse en un estilo muy difícil de encasillar pero no así difícil de gozar. Es por ello que se podrá ver reflejado su trabajo como poesía neomodernista, existencial o surrealista, no obstante, ninguno de ellos puede hacer justicia de lo que sus palabras trasmiten y que nosotros invitamos a revisar a través de las presentes frases de Octavio Paz.

Breve biografía de Octavio Paz

Octavio Irineo Paz Lozano, nació el día 31 de marzo de 1914 en Ciudad de México, bajo el contexto del conflicto de la Revolución Mexicana. Su padre, se unió a las filas del movimiento zapatista y de hecho ejerció cargos de escribano y abogado para Emiliano Zapata, conocido líder de la Revolución, así como también se vio involucrado en posteriores actos políticos. Por ese motivo, la familia se tuvo que refugiar en los Estado Unidos, lugar donde Octavio inició sus estudios.

A los dos años regresa a México no sin antes sufrir el rechazo de quien ha dejado el país para convertirse en una suerte de extranjero que ha crecido en otros territorios. En su época estudiantil, a pesar de ser muy joven, su conciencia política era amplia y curiosa. Lo que finalmente lo llevó a conocer un catalán anarquista José Bosch quien le introduciría a los autores del pensamiento libertario.

Primeros pasos en la literatura

Recuerda Octavio que se sintió muy inspirado por su lectura de The Waste Land de T.S. Eliot. Desde los 17 años fue publicado en una revista titulada «Ética del artista» y luego de varios intentos fallidos de re-publicar una revista literaria, logra publicar su primer poemario «Luna Silvestre» en el año 1933. En 1936 publica «Raíz del Hombre  y en 1937 también publica «El Diario del Sureste». Todos ellos, fueron vistos críticamente por los intelectuales de la época, juzgando profundamente su estilo y también sus influencias literarias y políticas.

En el año 1943 Octavio Paz recibio la Beca Guggenheim donde tuvo la oportunidad de estudiar en la Universidad de California en Berkeley y posteriormente en el año 1951 inició sus funciones como diplomático mexicano, cuyo destino fue Francia, lugar donde pudo tener una amplia vida social y artística, haciendo posible varias publicaciones y redactando varios trabajos, luego fue destinado a la India, cuando renunció a su cargo, luego de la Masacre de Tlatelolco, debido a su descontento por la gestión de Gustavo Díaz Ordaz.

En el año 1981 se le concede a Octavio el Premio Cervantes, siendo el premio más importante que se le entrega a aquellos escritores de lengua castellana y concedido anualmente por el Ministerio de Cultura de España. Posteriormente en 1990 recibe el máximo premio de reconocimiento mundial: Premio Nobel de Literatura, otorgado por la Academia Sueca, entre muchos otros reconocimientos. Finalmente, el día 19 de abril de 1998 Octavio Paz muere en Ciudad de México a los 84 años de edad.

Frases de Octavio Paz

«Escribí poemas, no poesía, porque se puede discutir interminablemente sobre la segunda mientras que no es difícil convenir en el significado de la palabra poema: un objeto hecho de palabras, destinado a contener y secretar una substancia impalpable, reacia a las definiciones, llamada poesía»

«El acto mediante el cual el hombre se funda y revela a sí mismo es la poesía»

«En Mixcoac, pueblo de labios quemados, sólo la higuera señalaba los cambios del año. La higuera, seis meses vestida de un sonoro vestido verde y los otros seis carbonizada ruina del sol de verano»

«Mi madre, niña de mil años, madre del mundo, huérfana de mí, abnegada, feroz, obtusa, providente, jilguera, perra, hormiga, jabalina, carta de amor con faltas de lenguaje, mi madre: pan que yo cortaba con su propio cuchillo cada día»

«El mexicano puede doblarse, humillarse, «agacharse» pero no «rajarse», esto es, permitir que el mundo exterior penetre en su intimidad»

«El progreso ha poblado la historia de las maravillas y los monstruos de la técnica pero ha deshabitado la vida de los hombres. Nos ha dado más cosas, no más ser»

«La enajenación consiste, fundamentalmente, en ser otro dentro de uno mismo. Esa enajenación es el fondo de la naturaleza humana y no de la sociedad de clases»

«Al cabo de tantos años de vivir… aunque siento que no he vivido nunca, que he sido vivido por el tiempo, ese tiempo desdeñoso e implacable que jamás se ha detenido, que jamás me ha hecho una seña, que siempre me ha ignorado»

«La definición del hombre como un ser que trabaja debe cambiarse por la del hombre como un ser que desea»

«El sentimiento de soledad, nostalgia de un cuerpo del que fuimos arrancados, es nostalgia de espacio … ese espacio no es otro que el centro del mundo, el «ombligo» del universo»

«Puerta del ser: abre tu ser, despierta/aprende a ser también, labra tu cara/trabaja tus facciones, ten un rostro/para mirar mi rostro y que te mire/para mirar la vida hasta la muerte»

«La manifestación más pura e inmediata del tiempo es el ahora. El tiempo es lo que está pasando: la actualidad»

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